Relanzón en aceite de oliva de “Conservas Angelachu”, innovación, excelencia y tradición

La elaboración de este salazón comienza salando, eviscerando y empacando el pescado en barriles. Cuidan con esmero su evolución. Con idéntico mimo, y ya alcanzado el periodo de maduración óptima, proceden a la siguiente fase: el sobado a mano, que consiste en retirar con redes la piel de cada uno de los peces extraídos del salazón, uno a uno. Así, mantienen las propiedades y las características de la materia prima. Seguidamente, se corta, se lava en agua fría y se exprime. Las últimas fases son el fileteado y el envasado en aceite de oliva.

Innovación y excelencia desde la tradición

En Conservas Angelachu han ampliado su listado de productos y formatos. Una de las últimas novedades incorporadas se dirige a la Alta Restauración y Hostelería más distinguida. Ofrecen un nuevo formato de salazón de Anchoa del Cantábrico, de 8 kg. de peso, ideal para los profesionales y gourmets que desean culminar en cocina o en sala el último paso de la elaboración de anchoas artesanales.

Además, pensando en quienes buscan no solo alimentos de primer nivel sino también un compromiso con el medio ambiente, introducen una línea de conservas de pescado –principalmente, Anchoa del Cantábrico y Bonito del Norte – en aceite de oliva virgen extra ecológico, certificado por el consejo regulador de la Agricultura Ecológica de Cantabria.

La historia de Conservas Angelachu

Se llamaba Josefa Angela García Garay, pero todo el mundo la conocía como Angelachu. Siendo muy joven, comenzó a trabajar como sobadora, fileteadora y empacadora de anchoas de Santoña. A finales de la década de 1930 cambió su dedicación y se hizo ‘fresquera’, junto con su marido José, abasteciendo en Santander a sus primeros compradores del mercado de la capital. La pesca articuló el relato de sus vidas y con los años este se fue ampliando con sus hijos. Al son de Angelachu, el nombre se hizo marca.

En 1950 la familia comenzó a elaborar y comercializar los Salazones José Losada en un fabriquín propio en la calle La Verde y, una década más tarde, la venta de pescado en la Plaza de Abastos de Santoña. Ya en los años setenta, Angelachu y José se jubilaron y fueron unos abuelos muy cercanos a sus nietos.

Conservas Angelachu concentra en su origen lo vivido en el siglo XX, con generaciones anteriores, las enseñanzas del pasado, pero seguramente no existiría si la abuela Angelachu, al jubilarse, no hubiese continuado como labor y ocio lo que siempre hizo desde pequeña: elaborar sus propias anchoas, que eran demandadas por la clientela de la pescadería. Fue de las primeras ‘tarreras’, si no la original. 

Sus nietos -y especialmente Silvia- compartieron tiempo y mañanas de verano con ella, escuchando sus historias sentados alrededor de una gran mesa rectangular, conociendo el aroma del salazón al abrir unos trapos exprimidos, el fileteado, la limpieza minuciosa, el embotado… De no haber convivido en aquellas vacaciones veraniegas, entre curso y curso, seguramente no habría existido una semilla lo suficientemente fuerte como para que muchos años después naciera la actual conservera.

Conservas Angelachu inició su actividad en febrero de 1999, comercializando Anchoas del Cantábrico en cuatro presentaciones distintas; ahora dispone de unas cuarenta referencias de productos y formatos que consumen restaurantes, tiendas especializadas y apasionados de las buenas conservas de nuestro país y muchos otros residentes en países como Italia, Francia o Australia.

Dos retratos de los abuelos Angelachu y José presiden la entrada de la fábrica. Por ellos, por lo que vivieron y por lo que transmitieron a sus sucesores, Conservas Angelachu trabaja a diario con un respeto absoluto a la auténtica labor artesanal.

Relanzón en aceite de oliva

La aguja o relanzón es un sabroso pescado azul que destaca por la llamativa forma que presenta en fresco: alargado y picudo. Al elaborarlo como conserva, se preserva la vistosidad de su longitud y brillo, así como su textura e intenso sabor. Su uso habitual es como ingrediente principal en bocadillos y ensaladas. En este último caso, se recomienda acompañar con cebolleta, aceite y vinagre balsámico. El maridaje perfecto para esta conserva es el vino tinto crianza.

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